Friday, April 22, 2016

Alessandro Baricco: simplificación y conocimiento de la realidad

¿Que relación puede tener un mapa del metro, un poema de Dante, y Emmanuell Kant? Bueno, puede arguirse que Kant tiene que ver con todo; pero ¿con un mapa del metro?. En una reciente conferencia en el Tecnológico de Monterrey, México, el escritor italiano Alessandro Baricco estableció esa curiosa conexión... 



Empecemos con el metro. Baricco nos mostró una serie de mapas del metro ("the Tube") de Londres desde que empezó hasta nuestros días. Los mapas se veían cada vez más complicados y la gente se perdía. En particular, el penúltimo de ellos era fiel a la geografía de la capital inglesa, incluso teniendo en el fondo imágenes de famosos edificios y del río Tiber oscilando como serpiente por el centro de la ciudad. Y la red del metro parecía un plato de spaghetti pues mostraba todas las vueltas que da el "Tube". Hasta ese momento no sabíamos dónde nos iba a llevar el conferencista con toda esta cartografía.


Y sucedió que un día... llegó ante los administradores de la red un ingeniero de nombre Beck --tenía que ser ingeniero--... con una idea para simplificar el mapa, que consistía en utilizar únicamente líneas rectas o a 45 grados, aunque la posición de una estación no coincidiera exactamente con su lugar real, ni tampoco se respetaran las distancias entre estaciones, que en el mapa aparecían equidistantes sobre las líneas del metro. Ese tipo de mapa es el que se usa actualmente: ciertamente es mucho más sencillo que el spaghetti, pero por otro lado no corresponde a la verdad.

Y aquí vino la lección filosófica: la realidad es demasiado complicada, y entonces la simplificamos para poderla comprender, perdiéndose parte de ella, con consecuencias entre triviales y serias.

¿Y la literatura? Súbitamente pasamos de los mapas a un bello soneto de Dante Alighieri escrito en italiano antiguo. Baricco nos indica que el poema se refiere a un chico que queda anonadado ante la belleza de una dama que pasa enfrente de él. Y nos hace ver que el cúmulo de sentimientos que pueden pasar por la cabeza del muchacho quedan simplificados en ese soneto... Tal como sucede en el caso de los mapas del metro al pasar de la versión spaghetti a la del ingeniero Beck.

Siguió después un interesante análisis de la estructura del soneto: endecasílabos, 4 4 3 3 líneas, precisa rima como en cualquier soneto, pero no solo eso... Nos muestra las primeras cuatro líneas en una tabla de cuatro renglones y 11 columnas, una sílaba por casilla, y observamos con diversos colores cómo el autor se preocupa de la posición de los acentos en cada línea, siguiendo una estructura precisa que se repite; y vemos que hay una especie de respiro en o cerca de la sílaba de enmedio.

Enseguida nos lee el poema en italiano, y lo que escuchamos es ... ¡Música!: tal es la perfección del poema y el genio del Dante. Baricco se muestra asombrado y admirado de que, luego de seguir todas lar reglas y lograr melodías con puras palabras, todavía el autor de la Divina Comedia sea capaz de contarnos una historia a través del soneto.

Entonces estamos ante algo diferente que los dos mapas del metro: Dante no sólo ha logrado simplificar la realidad, sino que ha generado belleza.

El confencista se refiere de nuevo a la filosofía y a la antigua pregunta sobre qué es la realidad y si podemos conocerla. Para Platón por ejemplo sólo es válido lo que conocemos con la razón, y es ésta la que da existencia a los objetos. Para Kant en cambio, no podemos conocer la realidad; en su magna obra sobre la Razón Pura, nos indica que sólo podemos conocer lo que interpretamos de ella. Vivimos en un mundo de interpretaciones que él llama "fenómenos". Fuera de lo que podemos interpretar, detrás de una línea imaginaria, no sabemos qué hay; yo no puedo saber a ciencia cierta qué piensa o cómo se siente otra persona, por ejemplo.

Dante sin embargo, nos lleva un poco detrás de esa línea: al leer el hermoso poema nos identificamos con el protagonista, nos damos cuenta aunque sea de una parte de sus sentimientos. Hay entonces dos desplazamientos del poema con respecto a los mapas del metro: además de simplificación de la realidad, producción de belleza literaria y musical; y comprensión parcial del alma de un otro, aunque se trate de un personaje de ficción.

Y eso es precisamente lo que hace la literatura de gran calidad: nos lleva a otro mundo más simple y confortable que el real, generando al mismo tiempo belleza, y ayudándonos a comprendernos a nosotros mismos y a otros seres humanos: es lo que *no* logran muchos libros. "Pero es lo que más disfruto del trabajo que he escogido" nos dice Alessandro Barrica, implícitamente revelándonos la calidad de la literatura que él produce.

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Reflexión filosófica - Uno de mis primeros encuentros con la imaginaria (?) "realidad" me la proporcionó un experimento del biólogo/filósofo chileno Humberto Maturana, quien colgaba una mosquita de un hilo y se la presentaba a un sapo hambriento. ¡El animal no hacía nada!: su sistema nervioso era incapaz de ver a un insecto en reposo. En cambio, moviendo a la mosca y el hilo frente al batracio en forma de péndulo de tal forma que la mosca pasara rápidamente enfrente de él, inmediatamente la pescaba con su larga lengua. Evidentemente, el sapo y nosotros vemos una realidad muy distinta, y por tanto quién sabe cuál sea la verdadera realidad, como indica Kant...

Más tarde, me enteré de que toda la materia está compuesta de átomos, y que un átomo está compuesto de 99.9% de espacio y solo un 0.1% de protones, neutrones y electrones. ¿Como es entonces que yo veo una mesa sólida, si todos sus átomos son puro espacio? ¿Y que si le pego un golpe a la mesa mi mano no la atraviesa libremente? ¿no que es puro espacio? Sucede que los electrones se mueven tan rápido alrededor del núcleo que dondequiera que pegue mi mano, va a encontar sólo electrones, que resistirán moverse debido a sus cargas eléctricas. Por eso la mesa me parece "sólida" ¡aunque en realidad es puro espacio!. Otra vez Kant: la realidad es muy diferente de como la percibimos. Simplemente nuestros cerebros han evolucionado de forma suficientemente similar entre los seres humanos, de manera que nos ha convenido "ver" lo mismo, "nombrarlo" igual; y todos sentir el golpe al pegarle a la mesa...

Con respecto a la simplificación de la realidad para entenderla, es algo que hacemos en todo momento pues toda la complejidad no nos cabe en la cabeza: en especial la de otros seres humanos --o de nosotros mismos. Entonces estereotipamos: "Fulantito ES así" o nosotros SOMOS asado... de la misma forma que decimos "Esta mesa es café". Tratar a otras personas como objetos, no como sujetos, decía Sartre, nos evita tener que enfrentarnos a su libertad y diversidad.

El ciberneticista Ashby hizo una observación similar con respecto a la inevitable simplificación de la realidad, pero refiriéndose a cualquier sistema, humano o natural.

El problema es sobre-simplificar, dejando por un lado lo que no nos gusta o conviene, aunque sea importante... Casos actuales: calentamiento global y las estrategias de los "climate deniers", que se enfocan en un aspecto particular del problema para descalificarlo y evitar enfrentarse a su complejidad; hasta hubo un documental sobre esto titulado precisamente "An inconvenient truth" --una verdad inconveniente. O en general, resolver un problema sin considerar los efectos de la solución en otros tiempos y espacios pues es muy complicado.